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Marty Supreme

Por Ele Pinkman

3 min leer

No es sorpresa para nadie si digo que Chalamet, de un tiempo a esta parte, no es santo de mi devoción. Aunque le cogí cariño en Call Me by Your Name (cuya reseña podéis encontrar aquí, por cierto), es un chiquito que cada vez que abre la boca sube el pan; y el hecho de que salga con una Kardashian no me ayuda a reconciliarme con él. "Ele, no puedes juzgar a alguien por su pareja". Juas que no? Claro que puedo, si es deporte nacional. Debería existir un campeonato de cotillas. Y hablando de deportes, me meto en faena: Marty Supreme

Otro biopic para la filmografía de Timothée, tras meterse en la piel de Bob Dylan el año pasado. No sé cuánto tiene de verdad esta historia, pues reconozco que no me interesa más allá de la película, de forma que solo puedo juzgar lo que he visto. No es una mala película y Timothée está —lo reconozco— muy bien; PERO el personaje al que interpreta se me hizo bastante insoportable. El mítico tío que habla con velocidad de metralleta porque tiene tanta energía dentro que no puede controlarla... y yo estoy mayor, cariño: háblame más lento, que te entiendo igual. Un personaje con un ego completamente desproporcionado (¿a quién me recuerda?) y una historia rocambolesca y, por momentos, cómico-surrealista.

Marty Supreme no va de ping-pong (cosa que hubiese agradecido, porque al menos así me parecería más entretenida), sino sobre ser un perdedor en todos los sentidos posibles, pero vivir en una fantasía constante donde eres el puto amo de la historia. Va del "fake it until you make it" y la cinta apuesta por una idea diferente: un twist a la idea del héroe que lo sacrifica todo para convertirse en aquello a lo que está destinado. Desde luego, la cinta no es lo que esperas, pero no puedo decidir si es un error o un acierto.

Creo que es una película atropellada en la que pasan demasiadas cosas, más incluso que en Una serie de catastróficas desdichas. Mención especial a Gwyneth Paltrow, de quien, si bien no tengo una opinión específica, su personaje me resulta a todas luces prescindible (aunque entiendo que es “relevante” solamente para la media hora final). Tiene una personalidad que se basa en no tenerla y, de verdad, no puedo superar el cringe que me da verla enrollándose con alguien que podría ser su hijo (no puedo, es que no puedo).

La idea romántica de tío que persigue sus sueños termina por desdibujarse en una historia calamitosa y frenética. Me recuerda a Anora en lo peor: en esa velocidad, en el caos y en los gritos constantes. Sobra decir que, para mí, la comparación está lejos de ser un piropo; aunque, al menos esta vez, pude llegar a los créditos sin sentir que necesitaba la extremaunción.

No puedo decir que esté mal (en realidad no puedo decirlo nunca porque todo, al final, es una cuestión de gustos), pero definitivamente no es mi tipo de cine. Si no hubiese estado nominada al Oscar, seguramente nunca la hubiese visto y tampoco me habría perdido nada.

Quería que me gustase, de verdad. Tenía ganas de que alguna película de los Oscar, más allá de Hamnet o Valor sentimental, me dijese algo interesante, algo memorable... pero una vez más, no ha sido el caso.

Una pena.

Historia de un ego desprorcionado

"Está modesto? dile que baje, que ya subo yo"

Timoteo el Pinponero

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Que alguien me arranque los ojos, por favor y gracias