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The Drama

Por Ele Pinkman

3 min leer

¿Te casarías con el amor de tu vida aun a sabiendas de que ha hecho algo horrible?

¿O de que tenía pensado hacerlo? ¿Cuál es la definición de «horrible»? ¿Es un acto menos grave solo porque lo perpetra alguien a quien idolatramos? ¡Hum!

Es muy difícil hablar de The Drama sin hacer spoilers.

Creo que eso es lo bonito de ver una película antes de que se haga popular y las redes se llenen de imágenes reveladoras o sinopsis malintencionadas. Es terriblemente complicado en estos tiempos llegar al cine sin saber prácticamente nada; de una forma u otra, vas con una idea preestablecida o, a veces, incluso con una opinión formada sin haberla visto. Por eso me gusta ver las cosas, si puedo, «antes» de todo el ruido. Y no, evidentemente nadie me ha invitado a ningún preestreno, jaja.

Sin entrar en detalles, The Drama trata, primero, sobre la confianza y, segundo, sobre la «hiperfijación». Ese término que se utiliza ahora para cuando te da muy fuerte y obsesivamente por algo: un pensamiento que no se detiene, que te obsesiona hasta la pituitaria. Lo que viene siendo un martes cualquiera para un fan del K-pop, vamos.

En esta película, la hiperfijación viene de la mano de un Robert Pattinson al borde de la locura al enterarse de algo «chungo» de su futura mujer, Zendaya, solo dos días antes de la boda.

Vuelvo a las preguntas del principio: ¿Te casarías con el amor de tu vida aun sabiendo que ha hecho algo horrible? ¿O que planeaba hacerlo? ¿Cuál es el límite de lo imperdonable? ¿Es un acto menos horrible solo porque lo comete alguien a quien queremos? Hay líneas rojas comunes a todos los seres humanos (matar, violar…), pero hay millones de zonas grises en lo que respecta a la definición de la maldad.

¿Qué lleva a una persona a cometer un acto terrible? De esos que bailan en una delgada línea entre la anécdota y el horror dependiendo del interlocutor. ¿Por qué la gente hace lo que hace? Al final, todos somos producto de nuestras circunstancias. Un millonario quizá nunca llegue a entender que alguien tenga que robar para comer. Alguien que no ha experimentado grandes pérdidas quizá nunca comprenda cómo alguien puede sentirse tan abrumado, triste y solo como para quitarse la vida. Todos somos un compendio de emociones y, sobre todo, de contexto.

Ahí radica la tensión de The Drama. Te presentan un hecho (lo que sea que haya hecho, o no, Zendaya) y te muestran cómo Pattinson va perdiendo la cabeza en torno a ese detalle del pasado de su futura mujer. Cómo conocer ciertas cosas de la gente que queremos puede redefinir lo que pensamos de ellos hasta el punto de que nos parezcan extraños. Hay líneas rojas muy claras, pero todos los demás colores son ambiguos.

Por eso os invito a ver The Drama (de la manera que queráis…) si tenéis la oportunidad. No os va a cambiar la vida, pero sí os va a dejar pensando y, sobre todo, con muchas ganas de preguntarle a vuestra otra mitad (o a quien surja) eso de: «¿Qué es lo peor que has hecho en tu vida?».

Aunque igual no estáis preparados para la respuesta. Como Pattinson.

¡Gracias por leerme, os quiero!

Pattinson, Zendaya y el peso de lo imperdonable

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