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Sobre Jared Leto
Por Ele Pinkman
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Que un tío defienda a otro tío porque es de la misma calaña que él, lo entiendo. Pero que una mujer decida concederle el beneficio de la duda a un tipo como Leto, por ahí no paso.
Ningún hombre decente colecciona un historial de acusaciones de abuso durante más de veinte años.
Basta de proteger a tipejos. Basta de decir: "¿Qué hace una niña de 14 años con un hombre de 30 en una habitación de hotel?". Basta de querer culpar siempre a las víctimas.
Si algún día se juzga a este señor, (spoiler: no va a pasar) y resulta que es inocente, me la trae al pairo.
Repito: Ningún hombre decente colecciona un historial de acusaciones de abuso durante más de veinte años.
Y de este puto carro no me baja nadie.
A cascarla.


Hace apenas unos días ha visto la luz un documental de la BBC muy bien documentado, con testimonios que relatan que Jared Leto es, básicamente, un violador.
Estas acusaciones no son nuevas. El año pasado se publicó un artículo, del que ha nacido este documental, que ya trataba este tema en profundidad. Además, las alegaciones se remontan hasta 2002.
Leto es un actor y cantante que siempre ha tenido un aura tan magnética como sus ojos y al que le encantan los baños de masas y sentirse Jesucristo entre el populacho de groupies. No hay más que ver el tema de su secta isla privada.
No puedo decir que haya sido fan suya como actor, pero sí como cantante. Nunca me pareció que destacase demasiado en lo primero, ni siquiera con un Oscar en la mano. Tiene películas que me gustan bastante, eso sí, pero como estrellita de rock tengo que reconocer que sí, que he sido muy fan de Thirty Seconds to Mars. Muy, muy fan.


Es un grupo que sigo escuchando, siempre está presente en mis listas de reproducción y también he podido verlos en directo. Como fan he ignorado muchas red flags, no tanto por querer salvar de la quema a un ídolo, porque para mí nunca lo fue, sino porque ya hemos interiorizado que todos nuestros "ídolos" enfrentan, o pueden enfrentar, rumores de este tipo. Por desgracia, parece ser nuestro pan de cada día. Hoy es Fulano, mañana es Mengano y pasado mañana, a ver qué tontería ha dicho Citrano.
Mi mente estaba ahí con Leto, en un "sí, lo sé, se dicen cosas, siempre hay rumores..." y listo. Miraba para otro lado. Como nunca me importó tanto, nunca investigué más ni quise saber más porque, repito, para mí no era un ídolo. Era simplemente alguien cuya música disfrutaba sin ir más allá, sin entrar en el modo fanática. Ignorarlo todo cuando te da un poco igual es mucho más fácil. Si hubiese sido Gerard Way o David Tennant, para mí el proceso habría sido mucho más complejo. Pero aún así, mi fanatismo tiene un límite.
Una cosa curiosa de todo este asunto es que todo el mundo dice: "Cero sorpresas". A nadie le sorprende que pesen sobre él acusaciones de violación y abuso de menores, igual que a nadie le sorprendió que Amber Heard llevase a Johnny Depp a juicio por maltrato. Porque, claro, Johnny Depp era un personaje un poquito peculiar y sus rarezas nos hacían pensar que pegarle a su mujer seguramente formaba parte de su identidad. Era obvio que ahí pasaba algo. Pero también es obvio que Amber se lo inventa. ¿En qué quedamos?


Por cierto, se ha hablado mucho de Depp y sigue semicancelado, pero se habla muy poco de Brad Pitt. Del bueno de Brad Pitt. Ese que hace anuncios en blanco y negro sin decir una palabra y sobre el que sus propios hijos se han quitado el apellido porque no quieren saber nada de un padre que maltrataba a su madre, Angelina Jolie. Alguien de quien, sinceramente, no creo que haya necesitado inventarse nada.
Volviendo a Leto, tampoco sorprende a nadie que en Hollywood, como en todas las altas esferas, exista una red de protección para este tipo de pendejos. Todo el mundo sabe ciertas cosas, pero nunca pasa nada porque, a veces, hablar significa perder tu trabajo. Y estas dinámicas son tan maquiavélicas que no es solo que lo pierdas. Es que igual tienes que mudarte de planeta para volver a encontrar otro y poder mantener a tu familia.
Una de las mayores barbaridades de la historia, en lo que a dónde llega la protección se refiere, es el caso Epstein. Existen miles de documentos que implican a cientos de hombres importantes en delitos gravísimos y, sin embargo, no se ha detenido prácticamente a ninguno de ellos, ni probablemente se haga nunca. Las tapaderas existen. La protección a pedófilos y violadores existe. No es una invención conspiranoica de cuatro locas que necesitan dinero. Y quien no quiera verlo, ahí tiene la puerta porque no podemos seguir siendo amigos.
He visto decenas de comentarios de mujeres defendiendo eso de: "Hasta que no lo diga un juez, yo le creo. Él nunca haría algo así".
¿Qué clase de estupidez es esa?
¿Decenas de mujeres inventándose un evento traumático? ¿Con qué propósito? ¿Para sacar dinero? La mayoría ni siquiera se atreve a dar la cara y las que lo hacen serán señaladas durante mucho tiempo y sufrirán más represalias de las que ahora mismo me atrevo a imaginar.
Cuando los rumores están documentados


