⚠️ PÁGINA EN CONSTRUCCIÓN (HAGO LO QUE PUEDO JEJE) ⚠️
La Hermanastra Fea
Por Ele Pinkman
3 min leer


Los estándares de belleza femenina siempre han sido un problema en una sociedad especialmente opresora con la mujer; una sociedad inclinada a decirnos cómo tenemos que ser, cómo hablar o cómo vestir. Incluso a definir, con números y ecuaciones matemáticas, el tamaño exacto de nuestras tetas para ser aceptadas. Porque claro, de lo contrario ningún "príncipe" va a querernos... ¿Y qué puede haber más valioso en nuestra existencia que ser amadas por un completo gilipollas? (Nótese la ironía).
La hermanastra fea es la reinterpretación gore de Cenicienta. La historia se centra en Elvira, la hermanastra supuestamente "fea y rellenita" dónde como tantas otras veces, el espectador debe asumir esa fealdad porque lleva gafas o brackets. Un "adefesio", vamos, una mujer clarísimamente " difícil de mirar".
La trama funciona también como una versión gótica de My Fair Lady: una chica obligada a transformarse físicamente para encajar en una sociedad superficial y sumisa. Y aquí, en esa transformación para encajar en un molde que no le pertenece, es donde empieza el body horror.
Personalmente, no es un género que me encante, pero lo tolero. De hecho, disfruté mucho con La Sustancia, que supongo que es al género lo que The Rocky Horror Picture Show es a los musicales: esa película perfecta para quienes dicen que no les gusta el género (como a mi, equisdé). Aun así, me tapé los ojos varias veces porque hay escenas puramente desagradables (en concreto, una hacia el final que es un "WTF" como una catedral). Pero me pareció una película más que disfrutable y con un mensaje alto y claro: encajar duele.
Emilie Blichfeldt, su directora, imagina aquí las sesiones de belleza como una auténtica tortura medieval, combinando lo visualmente estético con lo grotesco de forma muy armoniosa. Y como mujer, lo entiendo perfectamente (y eso que yo no soy precisamente una esclava de estas artes pero....) Lo que hace que esta película te revuelva las entrañas (literalmente) es cómo utiliza el body horror no para asustar, sino para denunciar.
Elvira no se somete a cirugías por vanidad, sino por pura supervivencia en un sistema donde ser "fea" equivale a ser invisible o, peor aún, una carga. Ver cómo su cuerpo es tratado como un trozo de arcilla que hay que amputar y moldear para que el "principito" de turno le dedique una mirada, es la metáfora más honesta y dolorosa que he visto en mucho tiempo sobre la presión estética.
La cinta se mueve en ese equilibrio incómodo entre la fábula gótica y la pesadilla clínica. Al igual que en La Sustancia, aquí la sangre y las deformidades son el espejo de una sociedad enferma que prefiere una muñeca sumisa y operada antes que una mujer con personalidad y carne propia. Y no sólo eso, si no que a sus protagonistas no se les deja espacio para pensar ni ser ellas mismas. Su existencia misma giro en torno a la idea de la belleza, y os digo una cosa, aunque hemos cambiado mucho, no creo que ese mensaje esté tan alejado de la realidad moderna de miles de mujeres que, al igual que Elvira, se someten a torturas estéticas (sin llegar a estos extremos, quiero creer) y a procesos de belleza inaguantables sólo para encajar en el molde actual de lo bonito.
La directora nos obliga a mirar lo que preferimos ignorar: que el proceso para alcanzar la "perfección" que nos venden por ejemplo las redes sociales tiene más de carnicería que de autocuidado, y que el quirófano es el nuevo calabozo de los cuentos de hadas.
La hermanastra fea nos recuerda que el verdadero villano de la historia no es el espejo, sino un sistema que nos envenena la mente haciéndonos creer que solo existe un modelo perfecto de belleza.
Fuck the system.
Gracias por leerme




La Cenicienta que Cronenberg no se atrevió a rodar


