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Epidemia de Gilipollas
Por Ele Pinkman
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Estamos rodeados de gilipollas. Como diría Homer Simpson, todo el mundo es idiota menos yo.
Estos días, con el tema de las reuniones familiares y demás eventos forzados propios de la Navidad, me he dado cuenta de un fenómeno que afecta a casi todos los que me rodean, especialmente a aquellos que no veo con demasiada frecuencia, pues se acusa todavía más. Como todo hijo de vecino, yo también consumo redes sociales, pero no suelo consumir nada que no me aporte. Con esto del cine, el 99% de mi contenido sugerido y elegido se basa en eso; si no, en libros, videojuegos, recetas chulas y cultura japonesa.
No consumo gente que opina, no consumo política, no consumo opiniones ajenas en cuanto a las cosas que pasan en el mundo. Estoy enterada, pero no por la universidad de TikTok. No gracias a los opinólogos de profesión. Consumo noticias en medios tradicionales, de uno y otro bando y también del de en medio. Y es más, estoy TAN LOCA que si un titular me llama la atención (por lo que sea), no me quedo en el titular y procedo a leer el artículo en pos de buscar la verdad que se esconde tras el clickbait. El 99% de los casos, como se dice en inglés, el título es misleading; es decir, lleva a engaño para que solo te quedes con eso y sea justo lo que repitas sin tener más idea de nada.


He visto cómo en estas reuniones había gente formada y entrenada por esta nueva universidad de creadores de contenido que no aportan nada, ni siquiera a sí mismos. Gente que repite consignas, mantras y engaños sin dar lugar a que se pueda rebatir porque no les interesa escuchar, solo tener la razón. Ya no se comparten opiniones, solo se imponen. Mi pepino es más grande que tu pepino, y así todo.
Gente que habla usando las palabras de otros en detrimento de su propia opinión, como si fueran marionetas. Gente que dice tantas tonterías que la única respuesta posible es reírse y preguntarle: «Perdona, ¿eres subnormal?».
Decidí que, para variar, me apetecía callarme. Que no conducía a nada debatir ciertas cosas porque a mí, a diferencia de esta gente, me suda los cojones tener o no la razón. Yo no estoy aquí para convencerte de nada; yo estoy aquí para estar tranquila con mis pelis, mis libros y mi figurita de Pikachu.
Considero que no es razonable justificar las carencias intelectuales de la sociedad en su conjunto.
Y punch.
