Oscars 2026

Ele.Pinkman

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Siendo sincera, este año los Oscar para mí son un poco (tirando a bastante) meh. Con los años, gracias a Dios, me he dado el lujo de entender que estos premios cada vez son menos relevantes y que mi gusto personal se distancia bastante de las supuestas favoritas y de muchas de las nominadas.

Me he convertido en esa persona que siempre va con la película que no conoce nadie (que siempre hay una), esa que es una pequeña obra maestra y queda opacada a menudo por cintas con mucho más nombre o supuestos mejores actores. American Fiction en su año, o La zona de interés y Anatomía de una caída en el suyo, fueron muestra de ello.

Salvo Hamnet, no hay ninguna película que me mueva, que me motive realmente a buscar sitios pirata donde ver la gala (spoiler: cada vez cuesta más). De verdad, ¡qué ganas tengo de que los den en abierto!

Valor Sentimental es mi otra apuesta, pero admito, casi contra mi voluntad, que Hamnet es "más cine", por así decirlo, en conjunto. Es una película que para mí representa lo que es el cine de verdad. Más allá de estas dos cintas, el resto se me antoja excesivamente americanas.

Me pareció una película "sin más", entretenida para un finde con un par de escenas muy potentes y absolutamente nada más destacable. "Ay Ele, qué simplista eres, no puedes dilapidar una película solo porque no te haya gustado ignorando contextos o mensajes". Pues sí, sí que puedo.

Yo no soy crítica de cine ni pretendo serlo. Mis opiniones, como las de todo el mundo, se basan en gustos adquiridos durante toda la vida. El motivo de que yo disfrute una película y tú no (o viceversa) se basa en años de nuestra evolución, en todas y cada una de las decisiones que hemos tomado en nuestra vida Y (así, en mayúsculas) en el mood del momento. Algo que a veces se subestima, pues una película puede parecernos de cinco o de diez según el día en el que nos pille. Así que sí, categóricamente afirmo que, para mí, Sinners es normalucha. No me ofende su nominación, me ofenden sus 16 nominaciones. Estamos crazy de la cabeza, marichocho.

Aunque lo que peor llevo de este título es, sin duda, dejar que Netflix tenga una nominación al Oscar. Es como si el veneno hubiese alcanzado sin remedio mi sistema nervioso; como si el año que viene viese a Bad Bunny o a algún reguetonero llevarse algo tan sagrado como el Oscar a Mejor Canción. Es escribirlo y me hierve la sangre.

Me gustaría hablar de F1, pero no puedo porque no la he visto y no la voy a ver. A mis espaldas se acumulan ahora mismo más de 50 títulos que considero prioritarios y, cuando nada en esta película (absolutamente nada) me llama mínimamente la atención, no pienso concederle un pase VIP ni darle acceso prioritario. He oído cosas buenas de ella en boca de gente que considero cuestionable (y pagada también para hablar bien) y ninguna mención de la gente que respeto. Y para mí, eso ya es un veredicto. Me gusta ver películas que no son para nada mi estilo y sorprenderme, pero como he dicho antes, todos tenemos un sesgo y hay cosas con las que sencillamente no podemos. Sorry not sorry.

Algo similar me pasa con Marty Supreme. ¿Qué sería últimamente del cine sin los biopics? ¿Es la forma en la que lenta y dolorosamente van muriendo las buenas ideas? Me da rabia haberle cogido tanta manía a Timothée Chalamet, yo que lo he defendido a capa y espada desde Call Me by Your Name. Yo que veía en él la esperanza del buen cine... y ahora se me ha convertido en un "bro" de manual con un ego desproporcionado y, lo peor de todo, público. Esa manía casi indestructible me impide tener una opinión objetiva (bueno, a ver, la objetividad no existe, es una fantasía), porque él mismo ha puesto tanto el foco sobre su persona que lo único que buscaba yo era pensar: "¿Ves cómo está sobrevalorado?". Lo siento, Timoteo, esto te lo has hecho tú solo.

Con todo y con eso, no puedo negar la evidencia de que Marty Supreme es un lujo de película. Un biopic sobre un "pinponista" (me encanta esa palabra) que no conocía de nada. No tengo ni idea de cuánto hay de verídico en la historia, pero en los biopics la realidad suele dar un poco igual, porque lo que prevalece es la opinión que el director quiere que tengamos de esa persona. Es la película que te pilla desprevenida. No porque haga alarde de actuaciones o de cámara (que están muy bien), sino porque te hace creer que estás viendo la clásica historia del tipo que va detrás de su sueño… y de repente te das cuenta de que va por otro lado. La peli tiene algo más que decir, apunta a otra idea y juega con otra intención.

Y lo mejor es que no necesita vueltas raras ni golpes de efecto: la sorpresa aparece sola. Es una historia que no romantiza el deporte, sino que nos muestra que la vida se compone de un fracaso tras otro, que la experiencia de vivir es extenuante y que las respuestas no se encuentran cruzando la línea de meta. Me jode admitirlo, pero está bastante bien.

De Bugonia también hablé aquí y menos mal, porque si no este artículo sería interminable. Como resumen, si os da pereza leer, diré que es la cinta más "normal" de Yorgos Lanthimos (será quizá porque la idea original no es suya) y que, honestamente, si no se lo lleva Hamnet, no me importaría que se lo llevase Bugonia. En el tintero me dejo Sueños de trenes y El agente secreto, de las cuales no puedo opinar porque todavía no las he visto. ¿Y haces un especial de los Oscar sin verlas todas? Pues claro. El día que me paguen por esto, os prometo que las tendréis todas y alguna más.

Veremos qué nos depara el póximo 15 de marzo.

¡Os quiero!

No eres tu Oscar, soy yo

Reconozco que Una batalla tras otra no me resultó tan aburrida como esperaba; de hecho, me pareció bastante entretenida, pero no sé si es una película que metería en una carrera por el Oscar. Lo entiendo, ojo, lo entiendo perfectamente: entiendo todas las nominaciones, pero vuelvo a decir: no eres tú, Oscar, soy yo. He cambiado.

Admito también que, si Una batalla tras otra no estuviese nominada y no saliese DiCaprio, 100% seguro que nunca la hubiese visto. No es mi estilo de cine, ni de trama, ni de personajes… nunca sería una opción para mi sábado noche. La película, como digo, se deja ver, pero para mí lo más destacable (y que en cine es un verdadero pasote) es la media hora final con unos planos de persecución en carretera muy, pero que muy chulos.

Y poco más, la verdad.

Sinners es también un claro motivo de por qué cada año me siento más fuera de estos premios. Yo, que he crecido viendo la gala a escondidas y yendo a clase (o después al trabajo) sin haber dormido durante prácticamente toda mi vida (mi primera gala fue la de 1999, con Titanic; mi madre tenía el Plus y yo me escabullí toda la noche para enterarme), desde ahí se convirtió en un ritual. Sinners no solo está demasiado nominada, sino que es la película más nominada de la historia. Por favor, que alguien me diga dónde está la cámara oculta. No sé por qué me ofendo tanto cuando yo misma acabo de reiterar que me siento desconectada a nivel de gustos, aun así, me ofendo. Y no poco, que es lo peor.

Valor Sentimental es, junto con Hamnet, mi otra apuesta. Y no, no es por ir contracorriente ni por ir de "niña indie" (bueno, un poco sí, va), pero es que hace muchos años que mi tipo de historias son estas. Claro que soy capaz de pasarlo bien con Marvel, pero el cine también debería removerte un poco por dentro de vez en cuando, pero sin darnos la chapa. Las pelis no deberían ser Ted Talks ni imponerme enseñanzas; deberían dejar que la historia hablase por sí misma y que tú sacases tus propias conclusiones.

Deberían tocarte alguna fibra, algún trauma quizá, algún miedo no verbalizado y ayudarte a sanarlo en silencio, poco a poco. Es más, deberían incluso anteponerse a esos miedos y ayudarte a sortearlos antes de que se manifiesten. Y eso es Valor Sentimental. Una peli cuya historia no resuena conmigo en lo personal, pero tan llena de verdad que siento que he sanado un trauma que ni siquiera se había formado.

Sobre Frankenstein ya hablé aquí, así que intentaré no extenderme demasiado. Por resumir, diré que yo no soy de las que la defienden a capa y espada, pero tampoco soy detractora. Es una película visualmente perfecta, con un Jacob Elordi más que correcto y un Oscar Isaac sobreactuado por momentos pero igualmente brillante. No sé si fue el hype o tener que ver una película como esta en una pantalla de 43”, pero cuando terminó me quedé como estaba. Me hubiese gustado mucho disfrutarla más y no preguntarme en algún momento eso de "¿cuánto le quedará?". Pero la verdad es que, muy a mi pesar, lo hice. Ups

Dicaprio en Una Batalla Tras Otra

Sueños de Trenes

Sinners o cómo lo llamo yo: la película más sobrevalorada de la historia

Hamnet

Valor Sentimental

Frankenstein de Guillermo del Toro

Brad Pitt en F1

Timoteo en Marty Supreme