⚠️ PÁGINA EN CONSTRUCCIÓN (HAGO LO QUE PUEDO JEJE) ⚠️

Mary and Max

Por Ele Pinkman

2 min leer

Empezaré diciendo que Mary and Max (2009) es la película en stop motion más larga jamás hecha.

Conste que yo había preparado los clínex y tenía a mano el teléfono por si necesitaba llamar a mi psicóloga y, lo cierto, es que no me hicieron falta ninguna de las dos cosas. ¿Esperaba mayor dramatismo? Sin duda, pero es de esas películas que “pegan después”; un poco como cuando bebes y parece que no sube, y luego te levantas y flipas un poco.

Mary and Max cuenta la historia de Mary, una niña australiana poco agraciada y sin amigos (a menudo estos dos conceptos parecen venir de la mano en el cine) con una familia disfuncional que, llevada por la curiosidad del mundo, decide elegir al azar un nombre en la guía telefónica y probar suerte escribiéndole una carta. El receptor resulta ser Max, un judío de 44 años con síndrome de Asperger que, aunque al principio se muestra reacio, acaba devolviéndole la carta; y así es como ambos comienzan una relación de amistad que dura varios años.

Vista la premisa podéis pensar que se intuye un drama épico, pero la verdad es que no. Obviamente la historia es dura y, a nada que profundicemos un poco, necesitaréis clínex y quizá psicólogos, pero de primeras no es una película que termine en llanto. Y lo digo yo, que lloro por absolutamente todo.

Uno de los puntos fuertes de la cinta es la actuación de voz. Por un lado tenemos a Philip Seymour Hoffman prestándole su voz a Max, y por el otro a Toni Collette haciendo lo propio con Mary. Dos actores que, en mi opinión, no saben hacer nada mal.

La película es un stop motion increíble donde predomina el color gris, un tono que se mimetiza con las historias de ambos personajes. Es curioso porque vemos dos relatos que en muchos casos nos resultarán ajenos —además en forma de animación hecha con plastilina— y, sin embargo, sabemos que son las historias de miles de personas reales. Quizá de tu vecino o de la niña del tercero que tiene nueve años y todo el edificio sabe que está casi siempre sola en casa.

Porque, al final, Mary and Max es la historia de dos personas a las que el mundo aparta porque son diferentes. Si alguna vez te has sentido un bicho raro o simplemente te gusta ver historias que no te den todo masticado con purpurina, dale una oportunidad.


Una lección en plastilina sobre cómo tener buen corazón